domingo, 28 de enero de 2018

mitos



Mito de la quinua



La quinua es considerada un alimento sagrado por el pueblo aymara. En este mito, te contamos cómo este grano fue otorgado por los dioses al hombre como muestra de amor.    En la región Norte-Centro de Argentina habitan los aymara, un pueblo que nos da a conocer el mito de la quinua. Como muchos saben, la quinua o quínoa es un grano que se cultiva a lo largo de toda la cordillera de Los Andes. Sin embargo, este grano considerado sagrado no siempre estuvo entre los hombres.Según cuenta un antiguo mito aymara, los hombres cultivaban papa como alimento primordial. Así pues, se dice que en una ocasión los surcos del sembradío fueron saqueados. El hecho se repitió varias noches hasta que un joven de la aldea decidió hacer guardia toda la noche.








Mito de la Tierra sin Mal



El pueblo guaraní tiene un relato que nos cuenta la existencia de un paraíso en la tierra. Se trata un lugar abundante en recursos naturales, donde no se envejece jamás.                En el Norte de Argentina podemos encontrar que los guaraníes aún hablan del mito de la Tierra sin Mal. Dicho relato nos cuenta la existencia de un paraíso terrenal llamado Ywy Mara Ey, al cual se pude acceder sin morir. De acuerdo con esta historia, el lugar fantástico se encuentra rumbo al Oriente.Así pues, la leyenda dice que en dicha tierra hay vegetación abundante. Además, cada hombre posee una parcela generosa que produce ricas cosechas sin necesidad de trabajar mucho.
En cambio, otras versiones sugieren que el sitio está lleno de ríos cristalinos, abundantes peces, aves y animales. De tal suerte que no es necesario trabajar para subsistir.

domingo, 21 de enero de 2018

Acertijos

¿QUE ANIMAL TIENE CINCO LETRAS EN SU NOMBRE?

RESPUESTA:
MURCIÉLAGO

SI EL MUDO LE DIJO AL SORDO QUE EL CIEGO LO ESTABA VIENDO ¿CUAL DE LOS TRES MIENTE?


RESPUESTA:

EL MUDO


¿QUE ENTRA AL CENTRO DE PARÍS?


RESPUESTA:

LA LETRA R

¿QUE ES ALGO Y LA VEZ NADA?


RESPUESTA:

EL PEZ








Anecdotas

Un día una niñita estaba sentada observando a su mamá lavar los platos en la cocina. De pronto notó que su mamá tenía varios cabellos blancos que sobresalían entre su cabellera oscura. Miró a su mamá y le preguntó inquisitivamente,
¿Mami, por qué tienes algunos cabellos blancos? Su mamá le contestó:
– Bueno, cada vez que haces algo malo y me haces llorar o me pones triste, uno de mis cabellos se pone blanco’. La niñita se quedó pensativa por un rato y luego dijo:
– Mami, ¿por qué todos los cabellos de mi abuelita están blancos?





Fecha: Agosto 2000
Lugar: Salzburgo (Austria)
Anécdota: Estaba escuchando tranquilamente a la guía como nos describía la Casa Natal de Mozar, de repente, me da por coger la mano de mi novio que en “teoría” estaba detrás de mí y oigo una vocecilla como salida de ultratumba diciendo: “perdona, pero creo que mi mano no es la que quieres coger” me giro y TIERRA, TRÁGAME!!!! Allá estaba una adorable viejecilla plantada y mi mano estaba enlazada a la suya así que podéis imaginar: yo roja como un tomate y salí de allí lo más rápido que pude!!!!


Fecha: Noviembre 2006
Lugar: Pekín (China)
Anécdota: Para volver del Silk Market y cómo íbamos un grupillo de 6 decidimos coger un taxi de estos piratillas que te llevan en una furgoneta con los cristales tintados al estilo Jack Bauer de 24. El caso es que durante el camino la mujer del conductor nos empieza a sacar calcetines y gallumbos de una bolsa de basura diciendo que los vendía muy baratos así que ni cortos ni perezosos y como somos muy consumistas allá que cargamos con un arsenal de ropa interior. Acto seguido nos fuimos a cenar al Hard Rock Pekín. Cuando llega la cuenta, pagamos y nos marchamos y detrás nuestro, una de las camareras persiguiéndonos, gritando en chino cosas que no lográbamos descifrar, parecía la niña del exorcista. El caso es que la furgoneta pirata nos había endiñado billetes falsos y nosotros, pardillos todavía en la moneda del país no nos habíamos dado cuenta y se lo dimos a la camarera para pagar la cena. Consecuencia: Nos tuvimos que tragar una moneda que para mí la usaban para jugar al monopoli en algún país extraño porque fuimos a cambiarla y no quisieron….


Fecha: Agosto 2011
Lugar: Jaisalmer (India)
Anécdota: Visitando uno de los havelis de la ciudad me puse a sacar una foto a la fachada, de repente oigo un ruidito misterioso de agua y empiezo a notar cómo me salpicaba algo en las piernas. Para más detalles: estábamos a más de 40 grados y hacía mucho bochorno. Pensé: qué guay, un poco de agua fresquita. Total, me giro y me encuentro face to face con el culo de una vaca gigante que se estaba quedando bien a gusto echando una meadilla y claro está, el agua no era agua sino pis….



sábado, 20 de enero de 2018

FABULAS



LA CIGARRA Y LA HORMIGA
Había una vez una cigarra y una hormiga que reaccionaron distintamente al verano.
La primera se propuso disfrutar de lo lindo de la agradable estación, y en tal sentido se la pasaba jugando, riendo, cantando y descansando, mientras que la segunda trabajaba arduamente, acumulando provisiones para tiempos más duros.
Cada día del período estival era lo mismo. La cigarra disfrutaba y la hormiga trabajaba.
Sin embargo, las estaciones se suceden unas a otras y el verano fue dando paso al otoño, cuando la vegetación cede y los alimentos que la primavera y el verano ponen a disposición de todos empiezan a escasear.
Poco a poco esto fue ocurriendo, pero para cuando la juguetona cigarra se dio cuenta, ya era muy tarde; no le quedaba alimento alguno.
Entonces recordó que la hormiga se había aprovisionado bien para las estaciones duras y le pidió que le dejara acompañarla y disfrutar de sus provisiones. Molesta por el descaro, la hormiga le reprochó a la cigarra y le dijo:
-Acaso no viste cuán duro trabajé mientras tú solo jugabas y reías. ¿Cómo te atreves a pedirme tal cosa? Además, en mi casa no hay sitio para ti como bien puedes ver por el tamaño.
De esta forma la cigarra comprendió lo tonta que había sido. Su actitud perezosa y su falta de previsión le impedirían pasar felizmente el otoño y el invierno, para los que aún no tenía un refugio seguro.

Otra versión de La cigarra y la hormiga

Acontecía el verano en el bosque, y todas las criaturas vivían felices de despertar cada mañana bañadas con los rayos del Sol. La yerba era de un verde radiante, las flores mostraban colores hermosos y el agua de los ríos corría con alegría hacia el mar. La cigarra, también se alegraba de celebrar cada mañana el rocío de las plantas y los rayos del Sol. Desde bien temprano en la mañana, entonaba melodías hermosas y así continuaba hasta la llegada de la tarde, e incluso en la noche.
Tanto cantaba la cigarra que los animales del bosque se alegraban con sus melodías y caminaban de un lado al otro bailando al compás de la música. Sin embargo, una pequeña hormiga que habitaba cerca del lugar, apenas tenía tiempo para detenerse a disfrutar las canciones de su compañera la cigarra. Trabaja tanto la hormiga recogiendo alimentos, que desde que amanecía bien temprano hasta que el Sol se ocultaba en el horizonte, no paraba nuestra amiga de buscar provisiones.
“¿No piensas parar un segundo, amiga adorada?” – le dijo la cigarra a la hormiga al verla tan esforzada. “El verano no durará para siempre, querida compañera. Pronto llegará el invierno y debo estar preparada. Tú también deberías hacer lo mismo”. Pero la cigarra no hizo más que reírse con estruendosas carcajadas mientras que la hormiga continuaba transportando frutas y granos al interior de su casita.
Así pasaron los días, las semanas y los meses. La hormiga jamás se detuvo un instante, pero la cigarra continuaba cantando con alegría y despreocupación. Al cabo de un tiempo, comenzó a sentirse un aire frío que bajaba de las montañas, los rayos del Sol no eran tan fuertes y la yerba había perdido su brillo. El invierno había comenzado, y lo que antes era frescura y luz, ahora se convertía en un ambiente gris y muy frío.
La cigarra ya no cantaba tanto como antes, y cuando llegó la noche, la nieve inundó el bosque y repletó las ramas de los árboles sin hojas. Cansada de tanto caminar y sin encontrar un buen refugio, la cigarra llegó a la casa de la hormiguita apartando los copos de nieve del lugar. Con gran esfuerzo tocó en la puerta de su amiga, y como el sonido del viento frío era insoportable, gritó con todas sus fuerzas:
“Amiga mía, por favor. Estoy desvanecida por la fatiga y por el hambre, mi cuerpo no aguantará tanto frío y temo que pueda morir congelada. Ayúdame, necesito comer algo y resguardarme. ¡Por favor!”. Pero la hormiga no le prestó atención a los sollozos de la cigarra, y después de oír durante un tiempo sus plegarias, se acercó a la puerta y le dijo:
“Lo siento, amiga cigarra. Yo trabajé con gran esfuerzo para reunir comida y protegerme del frío, y mientras tanto, ¿Tú qué hacías? ¿En qué empleaste tu tiempo mientras el verano aún era bondadoso?”
“Pues yo cantaba y cantaba acompañada de los rayos del Sol. Era muy feliz, pero ahora ya no tanto”.
“Entonces, si te dedicaste a cantar todo este tiempo bajo el Sol, ahora te toca bailar al compás del frío. Eso le pasa a los holgazanes como tú”.
Y dicho aquello, la hormiguita se alejó de la puerta para continuar con su cena y disfrutar del calorcito tan agradable que le brindaba su casita. ¿Y la cigarra? Pues no tuvo más remedio que pasar un duro invierno rodeada de nieve, pero estamos seguros que aprendió su lección de una vez y por todas.
Es así, queridos amigos, el tiempo es oro y debemos saber aprovecharlo. No lo desperdicien.





ADIVINANZAS

Un platito de avellanas que de día se recogen y de noche se desparraman.

RESPUESTA:  LAS ESTRELLAS



Pobrecito, pobrecito, todo el día sin parar y no sale de su sitio.

RESPUESTA: EL RELOJ



¿Quién es algo y nada a la vez?

RESPUESTA: EL PEZ



Con mi cara roja, mi ojo negro y mi vestido verde a todo el campo alegro.


RESPUESTA: LA AMAPOLA


Es cómo una paloma blanca y negra, pero vuela sin alas y habla sin lengua



RESPUESTA: LA CARTA



En el mar no me mojo, en las brasas no me quemo, en el aire no me caigo y me tienes en los labios.

RESPUESTA: LA LETRA A


Una caja pequeñita, blanquita como la cal, todo la saben abrir, nadie la sabe cerrar.


RESPUESTA: EL HUEVO






jueves, 18 de enero de 2018

 "La Chica y el Tiburón" 
Érase una vez, en medio de la noche
Una chica y un tiburon se levantaron a luchar.
Son tan diferentes pero tan parecidos,
Él está condenado irremediablemente,
Mientras ella brilla en embellecidos.
Ella camina con gracia en la oscuridad,
Ignorando el peligro constante
Agena al tiburón observante.
Ella baila alrededor llevando alegría y sonrisas
Para aquellos corazones dolidos
Como una bella poetista.
Ella cree en las almas gemelas,
Ella cree en el amor,
Pero la cruel verdad es
Que no tiene ninguno de los dos.
Dolorosamente, el tiburón ha perdido su alma,
Pero el piensa que ese vacío,
Ella puede llenarlo con calma.
Ese gran vacío en su pecho,
Que se lo traga todo,
Como un depredador al acecho.
El dolor lo ha vuelto insensible,
Convirtiéndolo en un mounstro frío,
Uno que no merece amor.
Las palabras dolorosas han estampado su espíritu.
Las cicatrices han marcado su cuerpo,
La salvación es inaccesible para él,
Es un don nadie.
La chica y el tiburón deben permanecer separados,
Porque él no herirá,
Su precioso corazón acaramelado.

MIEDUH,EL FASTAMA


En un castillo encantado vivían unos fantasmas muy malos que asustaban a todos las personas que vivían en él. Por las noches, los fantasmas se paseaban alegremente por el castillo, aterrorizando a cualquiera que se encontraran.

Pero había uno que no se atrevía a salir a dar sustos, porque tenía mucho miedo. Este fantasma era cobarde porque no siempre había sido un fantasma, sino que en realidad era un niño que había sido castigado por una señora a la que había asustado disfrazado con una sábana. Resultó que la señora era una bruja y le lanzó un hechizo que lo convirtió en un fantasma de verdad.

El niño fantasma tuvo que huir de su pueblo y refugiarse en un lugar donde hubiera más fantasmas como él y así llegó hasta aquel castillo encantado.

Cuando llegó a su nuevo hogar y sus compañeros descubrieron que era un cobarde al que le daban miedo los sustos, el niño fantasma pasó a ser la diversión de los demás. Para reírse de él, los demás fantasmas le daban unos sustos tremendos, y le decían:


- ¡Uuuuh! ¡Uuuuuh! ¡Tengo mieduuuuuuuh!

Y así fue como le pusieron de nombre Mieduh.

Un día llegó al castillo una nueva familia. Los muy incautos habían comprado aquella propiedad a los antiguos dueños que, hartos de fantasmas, la habían vendido a buen precio sin contarle a nadie lo terrible que era vivir en aquél lugar lleno de fantasmas.

Entre los recién llegados había una niña muy guapa y muy amable de la misma edad que Mieduh llamada Alma. Él quiso ir a visitarla para contarle lo que pasaba en aquel castillo y decirle que no tenía que tener miedo de él. En realidad él solo quería que fueran amigos. Pero en cuanto lo vio, Alma empezó a chillar aterrorizada y salió huyendo de allí.

Mieduh, asustado por aquellos gritos histéricos, corrió a esconderse. Los demás fantasmas se rieron de Mieduh sin descanso durante horas.
- ¡Ja ja ja! Para un susto que vas a dar y huyes muerto de miedo
- No fui a darle un susto -dijo Mieduh -. Sólo quería que fuera mi amiga.
- ¿Tu amiga? Eres un fantasma. ¡No puedes tener amigos!
- ¿Quién te va a querer a ti como amigo con lo aburrido que eres? Si supieras asustar tendŕias amigos fantasmas.

Pero Mieduh no quería tener esa clase de amigos. Él quería amigos de verdad, de carne y hueso, aunque no sabía muy bien cómo conseguir que Alma le hiciera caso.

Esa misma noche, todos los fantasmas se reunieron para darles una bienvenida especial a los nuevos inquilinos.
- Nos separaremos -dijo el fantasma más experimentado -. En grupos, asustaremos a cada uno por separado y, cuando se reúnan, entre todos lanzaremos el Gran Susto.

Mieduh no quería que asustaran a Alma. Ya había visto el Gran Susto en otras ocasiones, y a más de uno se le había parado el corazón con él. Así que se llenó de valor y se preparó para hacer algo. Se escondió en la habitación de Alma y, sin salir para que no la viera, le dijo:
- ¡Ps, ps! ¡Hola! -dijo Mieduh desde debajo de la cama.
- ¿Quién anda ahí? -preguntó la niña.
- Un habitante del castillo, pero no tengas miedo, no te voy a hacer nada.
- ¿Eres el fantasma de antes? -dijo la pequeña, un poco asustada.
- Bueno, no siempre he sido un fantasma, y mi intención nunca fue asustarte -.

Mieduh le contó que el castillo estaba lleno de fantasmas malos y le explicó lo que planeaban.

- Mis padres no se van a creer esto -dijo Alma-. Además, ni siquiera te veo. ¿Cómo voy a saber que eres de verdad un fantasma y no un chiquillo del pueblo que viene a asustarme y a reírse de mí?
Mieduh salió de debajo de la cama con mucho cuidado y, temblando de miedo, le dijo:
- No chilles, por favor, que me asusto.
- ¡Vaya, pues es verdad! Eres un fantasma. ¿Por qué me ayudas?
- Porque estoy muy triste y necesito una amiga. Estos fantasmas son muy malos y me están haciendo la vida imposible.
- Tranquilo, ya sé como los echaremos. Tengo una idea pero tienes que ayudarme a darles a ellos un susto todavía mayor.

La niña habló con sus padres, y les dijo que quería organizar una noche de miedo en el castillo para divertirse un rato.
- Yo me encargo de todo. Invitaré a unos amigos y nos divertiremos.

Cuando los fantasmas salieron a dar sustos todo el mundo se rió mucho de lo divertidos que eran los disfraces, pensando que eran amigos de la muchacha invitados a la fiesta. Y mientras los fantasmas estaban confusos, Alma y Mieduh salieron metidos dentro de una gran sábana articulada que soltaba humo y chispas, dando unos gritos y unos alaridos terribles.

Los fantasmas, que no se lo esperaban, salieron corriendo asustados ante aquella situación.

Mieduh y Alma se rieron mucho y, de la emoción, la muchacha besó al fantasma. Y, como suele pasar con estas cosas de hechizos y besos, el encantamiento se desvaneció y Mieduh volvió a ser el niño de siempre.

Desde aquel día, el niño vive en el castillo con su nueva familia, y nunca más volvió a tener miedo. Y, aunque a veces se asustaba, se enfrentaba a sus miedos con valentía y coraje.

miércoles, 17 de enero de 2018

Leyendas

                        Leyenda de las Gemelas
Una feliz familia vivía en un rumbo muy cercano a una transitada carretera, debido a esto la joven madre las acompañaba diariamente al colegio y caminaban las tres tomadas de la mano, teniendo especial cuidado al toparse con la mencionada carretera, las pequeñas hasta el momento no tenían permiso de cruzar solas.
Uno de tantos días la madre recibió en su celular una llamada urgente del trabajo la cual tuvo que atender, le exigían su presencia de inmediato, por lo cual se vio en la necesidad de dejar que las gemelas continuaran el camino solas.Con mucho pesar despidió a las niñas, dando indicaciones para no se soltarse de la mano y tener mucho cuidado al cruzar. Las dos pequeñas siguieron las instrucciones de su madre, miraron a ambos lados de la carretera, y al ver que estaba libre cruzaron.
Apenas se giraba la madre para cambiar de rumbo, cuando se escuchó un golpe muy fuerte a sus espaldas, volteó de inmediato para ver con terror que sus hijas estaban debajo de un camión, fueron atropelladasperdiendo la vida en al instante.El pesar duró mucho tiempo, pero transcurridos cuatros años, la madre dio a luz de nuevo gemelas, estas era muy parecidas a sus fallecidas hermanas, lo cual le hacía tener presente aquel fatal accidente. Esta vez tenía una terrible obsesión por su cuidado y no les permitía estar cerca de ningún peligro, en especial aquella temida carretera.
Pero no podía estar detrás de ellas las 24 horas, y un día, se vieron muy cercanas al peligroso lugar, decididas a cruzar vieron hacia los dos lados, no había ningún auto, con un paso en el asfalto, fueron tomadas del hombro bruscamente por su madre, quien lloraba desconsoladamente, diciendo –No crucen- a lo cual recibió una respuesta inesperada de las dos pequeñas: -No pensábamos cruzar, ya nos atropellaron una vez, no volverá a suceder…-

                   La leyenda del Charro Negro
En un pueblito mexicano del que no se sabe el nombre, allá por el siglo XIX, habitaba Adela, una muchacha muy hermosa de piel morena y ojos negros. Ella era realmente una buena muchacha pero también muy coqueta, porque nunca dudaba en hacer caso de los hombres que le decían cosas bonitas al salir de casa, o le llevaban obsequios. Sin importar su edad o sus compromisos.
Su madre ya le había advertido que dicho comportamiento no le iba a traer nada bueno, pero Adela hacía oídos sordos. Era muy vanidosa y le gustaba presumir de su belleza a cada instante.
Una noche, Adela salió de casa a hurtadillas para encontrarse con uno de sus pretendientes. En el camino vio venir un enorme caballo negro con su jinete a lomos. Era un hombre muy apuesto, vestido todo de negro y como charro, con un sombrero de ala ancha sobre su cabeza y espuelas de oro en los talones. Nada más verlo, la joven quedó prendada de él y se olvidó del muchacho que la esperaba.—¿Qué hace una niña tan linda tan sola en la noche? —le preguntó él con una voz profunda, que hizo latir su corazón.
Adela le contestó que estaba dando un paseo y tras unos minutos de conversación, el charro la invitó a subirse a su caballo para dar una vuelta. Muy emocionada, la chica permitió que la ayudara a montar detrás de él y se aferró a su cintura. Se sentía como en una de esas historias románticas que a su abuelita le gustaba contarle.
Toda esa fascinación no tardó en transformarse en terror, porque tan pronto como estuvo sobre el animal, el charro se echó a cabalgar rápidamente, hasta que los cascos del equino contra la tierra abrieron dos líneas de fuego que parecían abrasarla entera. Adela profirió gritos de dolor e intentó bajarse del caballo, pero el charro no se lo permitió.La gente salía de sus casas, espantada al escuchar los lamentos aterrorizados de la muchacha, para ver si podían ayudarla. Pero era demasiado tarde. Desde el momento en el que había aceptado irse con el Charro Negro, quien en realidad era el diablo, se había convertido en su propiedad.
Y ahora él cabalgaba de regreso al infierno, llevándose su alma lastimera con él.
Aquella noche, decenas de ojos juraron ver a un caballo negro en llamas, con dos siluetas a bordo: una de un hombre gallardo y que emitía carcajadas siniestras que les helaron la sangre. La otra de una mujer que se quemaba y tenía la piel carbonizada.
Nadie volvió a ver a Adela en el pueblo. Por ahí se extendió el rumor de que la chica se había escapado con un novio, impulsiva como era.

Pero pocas personas sabían la escalofriante verdad. Había sido llevada por el Charro Negro, en castigo a no saber obedecer y envanecerse de más. Y entonces todas las niñas del pueblo aprendieron a comportarse decentemente, por temor a que el diablo volviera para raptarlas.

                        La niña en la escalera
Hace algunos años, en una linda casa en medio del campo vivía una familia de tres hijos y su madre, la cual se unió al poco tiempo con un hombre, convirtiéndolo en padrastro de los pequeños, pero; este tipo era muy violento, maltrataba a los niños sin razón, les quitaba sus alimentos, les negaba el agua, hasta los golpeaba solo por gusto.
Aunque trataba muy mal a los tres niños, parecía tener un odio mayor por la hija de 10 años, a quien golpeaba de forma más salvaje, llegó un día hasta el punto de arrojarla por las escaleras… y la pequeña murió al momento.Para no enfrentar el castigo por lo ocurrido, el resto de la familia huyó a alguna ciudad que se desconoce.
La casa pasó a manos de otra familia, que duró poco tiempo en ella, pues escuchaban a menudo la voz de la pequeña pidiendo ayuda.Las siguientes personas que habitaron esa casa, se quedaron el tiempo suficiente para escucharla llorar y gritar en medio de la noche, hablando cuando la gente estaba de espaldas y al voltear no veían nada… también golpeaba en ocasiones la puerta para pedir un poco de agua, pero; lo más inquietante de su presencia, era cuando se paraba en la escalera… pues no se sabe si estaba cuidando a los demás para que no cayeran, o a propósito aparecía para tirarlos como lo hicieron con ella y corrieran su misma suerte.
Siguen sin conocerse sus intenciones, pues hasta el momento el hecho de verla, para muchas familias ha sido suficiente… y la casa ahora permanece abandonada porque esa niña estará ahí por siempre.

                  Leyenda del Autobús Fantasma
La antigua carretera de la ciudad de Toluca a la ciudad de Ixtapan de la Sal, era bastante peligrosa y estaba rodeada por un precipicio sumamente profundo y de roca sólida. Una noche un autobús circulaba por aquel peligroso camino. La mayoría de los pasajeros iban dormidos.
La lluvia comenzó a caer muy fuertemente, cuando el autobús inició el descenso por las famosas curvas de Calderón, que eran muy cerradas y peligrosas.Los pasajeros se dieron cuenta de que el autobús iba demasiado rápido, reclamando al conductor este solo pudo decir: ¡¡¡Están fallando los frenos!!!-, era imposible controlar el volante y en pocos segundos en una curva el autobús se precipita al vacío, murieron muchos en el instante del golpe, otros quedaron inconscientes, fueron consumidos por las llamas cuando el autobús se incendió. Nadie escuchó los gritos de los pocos pasajeros que pedían ayuda y murieron de una forma terrible. En la central seguían esperando al autobús No. 40 el último de la noche, pero jamás llegó su destino.
Poco tiempo después, por la carretera comenzó a circular un autobús antiguo, pero muy bien conservado, con pasajeros muy bien vestidos, que siempre iban despiertos, pero sin pronunciar una sola palabra. De vez en cuando recogía a gente en medio del camino, transportándolos, sin contratiempos cerca de su destino, pues nunca llegaba a la terminal, el conductor les pedía que bajaran un poco antes diciendo: Baja ahora y no te gires antes de que cierre la puerta o jamás dejarás el autobús-.
Quienes obedecen escuchan el sonido de la puerta al cerrar y el motor del autobús arrancar, pero no ven nada alejarse. Los desobedientes que se giran, ven el autobús hecho pedazos, dentro de él esqueletos descarnados, personas calcinadas, y desmembradas. Se dice que a partir de ese momento su fantasma sube al autobús y viajará eternamente en él por causa de su desobediencia.


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Mito de la quinua La quinua es considerada un alimento sagrado por el pueblo aymara. En este mito, te contamos cómo este grano fu...